Barra de navegación horizontal con listas y estilos CSS
Mostrando entradas con la etiqueta casa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta casa. Mostrar todas las entradas

Estrenamos nuestro nuevo txoko de lectura

Un mono, un cocodrilo, Caillou, una casa misteriosa, "Rayuela", un barco pirata... Cuál puede ser el denominador común de todo lo que acabamos de mencionar? Tic, tac, tic, tac... Estaba claro, lo habéis acertado! Una estantería, una biblioteca o lo que es lo mismo... Nuestro nuevo txoko de lectura!


Andamos de limpieza en casa para cambiar una habitación, dando vueltas a poner literas o no para que los dos enanos duerman en la misma habitación (pero esto aún hay que madurarlo y acabaremos pidiéndoos consejo... Jejej). Lo que decía...de esas limpiezas que una cosa te pide la otra, y la otra una tercera...y al final...la acabas liando!

Teníamos pendiente retirar una estantería de hace años de Ikea, pero se nos encendió la luz e, inspirados en algunas de las imágenes que os compartimos hace tiempo en Facebook (https://www.facebook.com/MamaNaturall/posts/993206207392365), la hemos convertido en la pieza principal de nuestro propio txoko de lectura.


Además, al poner la estantería tumbada, teníamos la opción de aprovechar y convertirlo en un banco o una especie de sofá. Para ello, solo nos hacía falta comprar la espuma de relleno (6euros), coger una tela de cortinas que nos había sobrado hace años y lo más importante: engañar a izeko para que nos lo cosiera. Y ella accedió encantada!


Solo quedaba acomodar al cocodrilo, el mono y el pajarillo (cojines de www.mrfox.es) que andaban revoloteando por casa... Y ahora están encantados con su nueva ubicación! Cómo no van a estarlo rodeados de tantas y tantas historias!!

En casa somos muy dados a la lectura (confieso que desde que soy bimadre solo leo prospectos e instrucciones de Lego...) y siempre hemos leído antes de acostarles. Ya sabéis, eso que parecen los bises de un concierto ("beste bat, aita!, beste bat, beste bat...") porque nunca les va a parecer suficiente, pero hasta ahora lo único que habíamos hecho es reservarles las baldas más bajas de las estanterías, para que tuviesen sus libros a mano.



Una vez que nos animamos, como veis, el rincón cuenta también con una alfombra y una hamaca, porque pretendemos que sea un txoko en el que leer todos juntos. Por eso, algunas secciones de libros son infantiles y otras de adultos. Ya sabéis, los txikis aprenden por imitación, y si nos ven leer, querrán hacer lo mismo!

Solo faltaba una orquidea en una de las esquinas y ahora ya sí que tenemos todo listo!! Nunca había sido tan fácil tener tantas y tantas historias juntas en un rinconcito de casa... Y es que, no hay aventura que no haya sido ya plasmada en papel!


Os animáis a enseñarnos vuestros rincones de lectura? Os ponemos este otro con el que otra family de Bilbao Txiki disfruta también de mágicas historias, pero no de tanto espacio... ¡¡cada uno se las apaña como puede!!


Ya tenemos todo preparado para dejar volar nuestra imaginación. Qué empiece un nuevo cuento: "Érase una vez...

Amatxu... ¿el ratoncito Pérez vive ahora en nuestra casa?

Hace ya bastante tiempo compré una puertita del ratoncito Pérez, inspirada en alguna fotografía que había visto navegando en Internet. La encontré en Kangurines, una tienda online que vende regalos muy originales hechos a mano  para bebés, niños y niñas. Había un montón de ellas para elegir, muchísimos colores y, claro, ya nos avisan en la web, es muy difícil decidirse. Todas ellas son preciosas, la verdad.


Me hice con ella cuando a la peque mayor se le iba a caer el primer diente, con la ilusión de recrear un ambiente mágico en algún rincón de nuestro piso y hacer del acontecimiento un momento divertido e inolvidable. Pero... ¿qué pasó? Que nos fuimos de vacaciones, el diente se le cayó en el pueblo... y la puertita se quedó aparcada y casi olvidada en un cajón de la sala. Hasta que hace poco me acordé de que lo tenía pendiente. Pero... ¿qué hacemos con ella guardada? ¡¡Vamos a ponerla ya!! Le consulté a aita a ver dónde la podíamos ubicar y elegimos sitio: el pasillo. 


Sin embargo, nos dimos cuenta de que había un problemilla. No la podíamos poner directamente sobre el suelo porque quedaba un hueco enorme entre el rodapié y la pared. Se me ocurrió entonces ponerla encima del rodapié y aita se llevó las manos a la cabeza. "Sí claro, ¿y cómo va a subir el ratón Pérez hasta ahí arriba? Vas a tener que hacerle una escalera..."


Pues dicho y hecho, manos a la obra. He recopilado estos materiales sencillos que había por casa y me he puesto a ello. He pintado de color marrón unos palitos de esos de hacer pinchos y también un trocito de cuerda de una bolsa de papel. Después, cuestión de cortar y pegar para dar forma a nuestra escalerita y. Este es el resultado.



Y por último, acompañada de mi txikiayudante, hemos pegado la puertita encima del rodapié (viene preparada ya con unas pegatinas por detrás) y la escalera la hemos adherido con silicona. 


Creo que nos ha quedado bastante bien y que he conseguido lo que estaba buscando ya que la peque, cuando hemos acabado, me ha mirado muy seria y me ha preguntado. "Amatxu... ¿ahora un ratón vive en con nosotros?" Todavía no conoce bien a Pérez, pero visto que se ha instalado en casa, me toca explicarle quién es.



Excursión a casa de Olentzero para dar el "tete" a Mari Domingi

Por fin hemos conseguido que nuestra hija pequeña ya no use chupete... y lo nuestro nos ha costado porque era como una pequeña yonki de su "tete". Pero bueno... ¿os estáis riendo? Pues la cosa no era de risa, su dependencia era tal que llegamos a pensar que de vida giraba en  torno al "tete". Y un día, la cosa llegó a tal extremo y tal rabieta que cortamos por lo sano (no sabemos si hicimos bien, si fue demasiado radical, pero nos deshicimos del dichoso chupete) Sin embargo, tenemos que admitir que sí que tiene uno en el cole para echarse la siesta y es como "su gran tesoro". Casi todos los días suelta aquello de... ¡amatxu, yo sí que tengo tete, uno nuevo... en el cole!

Le dijimos que se lo podíamos dar a Drum, el perro del estanco de abajo de casa (muchos niñ@s del barrio lo hacen). La idea no le hizo mucha gracia: "mi tete nuevo no, mi tete nuevo no".

Pero se nos ha ocurrido una idea a la que no se ha podido resistir. ¡AJAJÁ! Ella conoce muy bien quien es Mari Domingi porque es un personaje con el que trabajan mucho en el cole. Así que... ¿qué tal si se lo llevamos a la Casa del Olentzero, a Izenaduba? Claro, claro... ¡la idea de esta excusión le ha parecido fenomenal!



Y es que Izenaduba es un lugar mágico en Mungia donde por  conocer más sobre la mitología y tradiciones vascas y naturaleza de la mano de Anbotoko Mari, los galtzagorris, lamias, Mari Domingi y Mari Teilatu.

Además, durante el período navideño los txikitxus podrán conocer a Olentzero y Mari Domingi y darles la carta en persona ¡¡Y el chupete!!  ¡Que no se nos olvide por favor!


Todo ello en un entorno mágico con juegos interactivos, el "huerto de las brujas" donde conoceremos las plantas medicinales del entorno, 6.000 metros cuadrados de atracciones tematizadas donde veremos a la cueva de Mari, el laberinto, Tartalo... y por supuesto Landetxo Goikoa, uno de los primeros baserris de Euskal Herria.

¡Unos apuntes! Somos muchos los que creemos que Izenaduba, la casa de Olentzero, solo se puede visitar en Navidades, pero no es así, podemos realizar una excursión a este magnífico lugar situado en Mungia a lo largo de todo el año. Y también hay que destacar que los txikis tienen la posibilidad de celebrar su cumpleaños en este sitio tan especial.

Más información: Olentzeroren Baserria Landetxo Goikoa 48100 Mungia www.izenaduba.com 94 674 00 61 olentzero@izenaduba.com



¡Aprendiendo a atarnos los cordones!

Ayer nuestra txiki mayor estrenaba botas. Todo un acontecimiento porque son el primer calzado con cordones que tiene. Estaba emocionada y plétorica... "¡son de mayores ama y tienen un poco de tacón! Mira, mira... ¿a que sí, amatxu?". Como podéis ver, es muy presumida y solo tiene ¡seis años!. Pues allá se fue, tan contenta para el parque a enseñarle a todos su amigos sus botitas nuevas. Lo que no nos podíamos imaginar  es que todo aquello desembocaría en una rabieta de dimensión infitita, o más.




Todo comenzó cuando se desató una de las botas, creemos que por curiosidad, para ver como funcionaba aquello. Le dijimos que no hacía falta que quitara los cordones todo el rato, que se iba a caer, que en casa ya le enseñaríamos a atarlos. Pero, erre que erre, que quería aprender a atarse las botas. Ya había oscurecido y se veía muy mal, pero estaba totalmente empecinada en aprender. Pues nada, al lío.

Se hace una oreja con un cordón, luego otra oreja con el otro cordón... se pasa por el agujerito, se estira y... ¡¡listo!!. Le debió parecer muy interesante y muy fácil, porque estuvo dale que te pego durante mucho rato, pero la lazada se la resistía. "Cariño, es que casi no se ve. Te enseñamos en casa, además tienes que practicar mucho, que a todos no ha costado un montón aprender...". Pero ella quería marcharse con la lección aprendida. "¡Yo sola, yo sola! ¡No me la ates tu, que yo puedoooo!!!". Pues imaginaos, fuimos para casa, casi a la rastra, con una tremenda llorera, gritos a tutipleni y con la bota desatada, por supuesto. Y de camino, me acordé de una manualidad muy chuli que había visto en internet y le dije: "Mira peque, si dejas de llorar, mañana, como va a llover, vamos a hacer un aparatito para que aprendas a atar los cordones sin problemas". Pareció gustarle la idea y hoy mismo, se ha puesto manos a la obra con su aita. Lo vais a ver, es muy fácil.
 
Solo necesitamos: un trozo de cartón, un lápiz, un punzón, unos cordones,  rotuladores y pinturas de colores y unos zapatos o zapatillas.

Lo primero que hacemos es dibujar en el cartón la silueta de los zapatos que hayamos elegido. De esta manera:


Después vamos pintar una hilera de puntos que simularán los agujeros por donde van metidos los cordones. Luego los agujereamos con el punzón.




Llegados a este punto, lo mejor sería pintar el dibujo e insertar luego los cordones, pero nuestra txiki ha querido meter primero los cordones (aaaaaaaainnnnnnns!!!!). Luego ha cogido los rotuladores y las pinturas y ha coloreado la  plantilla a su gusto.


Y con esto ha finalizado esta fantástica manualidad, ha pasado un rato muy entretenida y se ha puesto a utilizar su nuevo artilugio para practicar un montón de veces.


Y después del duro esfuerzo... ¿sabéis cuál ha sido el resultado? ¡¡¡ESTE!!! Oso ondo txikitxu!!