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Y la Navidad llegó a Zubiarte...

El pasado viernes, igual en estos momentos más conocido como Black Friday... estaba siendo negro.  ¡Pero negro de verdad! ¡Menuda calada nos pillamos hasta llegar al centro comercial Zubiarte con toda la txikitropa!


Era día festivo en muchos colegios de por aquí, así que se juntó el día libre con las multitudinarias compras aprovechando esta nueva tradición del Viernes Negro. Y una  lluvia  incesante en Bilbao, para variar, vamos que ¡¡¡menuda bomba de relojería todo junto!!!

El caso es que después de toda la semana sin poder "parquear" por el mal tiempo, nos aventuramos a irnos a poner a cubierto después del cole -nosotros sí tuvimos clase-, aprovechando que ese día en Zubiarte era el encendido navideño y que con ello daban comienzo los días de trajín, de compras, de actividades lúdicas durante los días de vacas del cole...

Allá que nos fuimos, y a las seis y media de la tarde se encendieron las luces del árbol, de dimensiones espectaculares. El árbol ilumina todo el centro comercial y los txikis alucinan con su tamaño, pero sobre todo, les gustó el espectáculo que hay a los pies del mismo. Aunque la verdad es que la primera sesión fue un poco caótica y no organizada del todo bien... la cosa fue mejorando en las sesiones siguientes.


Y es que... atención por favor amatxu y aitas: las actuaciones son para los niños y niñas; si nos ponemos nosotros en primera fila y con ellos en los hombros, evidentemente las opciones para quienes se ponen detrás quedan muy limitadas.

Pero bueno, valió la pena porque  entre el gran árbol, el bonito espectáculo similar al que se ponía en El Corte Inglés hace años, y la zona de juegos que hay para los txikis echamos la tarde, que no es poco cuando te mueves con más renacuajos que dedos tienes en las manos...




 ¡Ah! Y nos trajimos la carta para escribir al Olentzero, que una ayudante de nuestro carbonero favorito nos la dio para escribirla con calma en casa.


Algún otro día nos acercaremos a volver a verlo y aprovechar a hacer alguna compra, ya que el día no era muy propicio para moverse en exceso con los enanos, pero cumplimos el objetivo. ¡¡¡Que empiece la Navidad!!!