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¡¡Amatxuuuu, quiero jugar con la "pez-caña"!!

Mi hija pequeña cumplió tres años el pasado mayo y su amama le regaló un juego educativo que ayer subió al cole. El caso es que la andereño les ha pedido que durante estos días lleven cosas que estén relacionadas con el agua. Un juguete, un dibujo, una manualidad, fotos... A la peque se le ocurrió que podría enseñar a sus compis ese juego con el que echa unos ratos de los más entretenidos en casa. Se trata del "Navy Loto" de Djeco o como ella lo llama "la pez-caña".


Como veis, cumplía a la perfección el requisito de estar relacionado como el agua, así que allá que se fue con él... Mi sorpresa ha sido esta mañana, cuando su profesora se me ha acercado a preguntarme por este juego que a primera vista parece de lo más sencillo y no tener ningún misterio. Le había llamado mucho la atención y estaba pensando en adquirirlo e  incorporarlo a los juguetes que tienen en la gela.

Es verdad que la chiquitina juega bastante con él, pero nunca lo había observado desde el punto de vista de la profesora. Según me ha explicado, es un juguete muy interesante para txikis de esta edad porque no tiene ninguna complicación, entienden perfectamente lo que tienen que hacer. Tanto que es una  simple caja con pececitos mágneticos que hay que pescar con una caña. Pero... ¡¡ojo!! solo viene una, así que la tienen que compartir, con lo que se favorece el juego cooperativo.


Fomenta el trabajo en equipo, tienen que jugar respetando los turnos para ir rellenando las fichas en las que hay que colocar los peces que van pescando.  Algunas tienen números y otras colores para que jugando y divirtiéndose, los vayan aprendiendo casi sin darse cuenta.

Y después de contarme todo esto la andereño, me he dado cuenta que realmente sí que es un juego muy completo y que ni me había parado a pensar en todos los conceptos que los txikis pueden desarrollar a través de él. Quizás porque es muy fácil y sencillo, pero ahora entiendo que precisamente ese es su gran punto fuerte.

P.D: La andereño no sabía de qué marca era porque en la caja donde viene no lo pone. Así que nos hemos ido a preguntar a Juguetería Ipuina en Basauri, donde lo adquirimos y tan bien nos aconsejaron. Es de Djeco y su precio ronda los veinte euros, por si alguien está interesado.

Así vivimos el período de adaptación al cole de nuestra peque

En  pleno ecuador del periodo de adaptación al cole de nuestra peque de dos añitos, nos hemos decidido a contar como llevamos esta experiencia que tanta controversia genera entre amas y aitas. En nuestro caso, repetimos por segunda vez, o sea que no nos ha pillado de "nuevos".  Y como ya sabíamos lo que nos esperaba, en casa pensamos que lo mejor sería que uno de los dos, aita o ama, cogiera parte de sus vacaciones en septiembre. Así pues, miramos los horarios y fue amatxu quien mejor lo tenía para poder hacer la famosa adaptación. Decidido.


Sin embargo,  cuando fue llegando el momento de comenzar el cole, amatxu se va dando cuenta  de que se ha pasado todo el año trabajando y ahora tiene que emplear parte de su merecido descanso en este loco mes en el que la peque comenzará el cole y la mayor volverá a sus clases . Pero bueno, quiere uno pensar, "todo sea por acompañar y ayudar a la txiki en su inicio escolar..., es una gran experiencia que compartir". Pero cuando te entregan ese "enrevesado horario", el susto es mayúsculo. Le das mil vueltas y al final eres consciente de que es una gran faena para amas, aitas, aitites, amamas, y toda la familia. Los que no sabéis de que va el tema os estaréis preguntando... "¿pero por qué? ¡tan terrible no puede ser!". Hombre pues tanto como terrible no, pero si es muy complicado organizarse...  os lo explicamos a continuación.

Que si los primeros cuatro días tan solo media hora, que si los siguientes cuatro tres cuartos de hora y así sucesivamente hasta alcanzar el lejano 30 de septiembre. Un jaleo monumental puesto que en algunos casos, como el nuestro, los horarios de nuestras hijas no coinciden.  La mitad de la adaptación la hemos hecho sin problemas al estar amatxu en casa, pero... ¿qué pasará cuando empiece a trabajar? Pues que queda por delante semana y media en la que la abuela será la encargada de llevar y recoger a las txikis, puesto que para nosotros resultará imposible. En casa, esta situación nos genera una sensación de no poder ser autosuficientes y tener que depender de terceros para que nuestras hijas estén atendidas. No lo llevamos bien. Para nada. Y acabas pensando que el conciliar vida laboral y  adaptación... como que son dos términos compatibles ¿no creéis?

Y... aunque no dudamos de que si los profesionales aconsejan esta experiencia, efectivamente resultara positiva para los niños y niñas, sí creemos que estar inmersos en este proceso durante un mes entero es excesivo. Se debería tener en cuenta que para algunas familias resulta totalmente inviable. ¿Qué sucede si no tienes a alguien que te eche una mano y tienes que trabajar? ¿Qué ocurre si no puedes coger vacaciones en septiembre? Pues como ya nos han comentado varias familias, sus hijos no pasarán por este proceso y comenzarán el cole el octubre.

Otro punto a resaltar es que después de mirar y remirar los horarios, de hacer croquis para coordinarte con amama, no logramos encontrarle la lógica a la "dichosilla" adaptación. Cuando la terminan, tan solo han estado en el cole un máximo de dos horas y media al día. El 1 de octubre ya pasan a un horario normal con siete horas, con jantoki y siesta. ¡Toma ya! De golpe y porrazo. Ah! Y se nos olvidaba comentarlo, en algunos centros, como el nuestro, también hay período de adaptación para el aula de tres años, o sea que el año que viene... repetimos!! Yupiiiiiiii, vuelta a empezar!!

Así que, por todo lo expuesto, nuestra humilde opinión es que la adaptación al cole debería ser o más corta u opcional, sobre todo por el esfuerzo que supone a las familias. De hecho, como nos han comentado varios amigos de fuera, ya se viene  haciendo así en algunos centros de Castilla y León y de Madrid.

Por lo menos nuestra chiquitina la está gozando estos primeros días en el cole. Está feliz con sus andereños, sus amiguitos y con todo el nuevo entorno que la rodea. O sea que al final parece que sí está vale para algo todo este esfuerzo. Y vosotros... ¿qué opinión tenéis acerca de este tema? ¿Si lo habéis pasado ya, cómo lo vivistéis? En caso de estar por venir...¿os habéis planteado qué es lo haréis?