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No soy una histérica

Lo digo desde la tranquilidad más absoluta. Ya sosegada, después del temporal que acecha a mis sentimientos tantas y tantas veces.

No soy una histérica por pegar un grito de vez en cuando. Es mi manera de desahogarme cuando ya no puedo más. No soy una histérica por repetir mil y una vez que no doy abasto. Es la forma más sutil que encuentro de decir con palabras lo que por dentro me carcome.

No me llames histérica por llorar cuando ni siquiera un grito me calma. Las lágrimas se llevan consigo la angustia que muchas veces siento...


No creas que soy una histérica por pensar que todo lo puedo hacer mejor de lo que lo hago y por cargarme con una losa de autoexigencia desproporcionada.

No creo que sea una histérica por nada de esto. Simplemente creo que a veces nos sentimos desbordadas por esta gran experiencia que es ser amatxu y para la que no hemos recibido lección alguna. Tenemos que aprender a base de cometer errores. Muchos errores. Y es precisamente por éstos por los que a veces podemos parecer histéricas… Pero no lo somos; tan sólo somos amatxus desbordadas.

Piensa que quizás en esos momentos críticos lo que necesitemos sólo sea una frase de ánimo o que alguien nos coja del regazo al txiki para poder relajarnos y estar tranquilas cinco minutos para calmarnos. O para llorar, que es sanísimo y 100% reparador.

Foto: www.yummymummyclub.ca/blogs/kelly-flannigan-bos-the-relationship-rescuer

Si explotamos, no es porque seamos débiles, sino porque queremos abarcar mucho más de lo que podemos con tal de no decepcionar a nadie. Amatxus del mundo, sois las mejores para vuestros hijos, sus heroínas, así que si hay que llorar, se llora; si hay que pegar un grito de desahogo, abrid la ventana y que el viento se lo lleve; y si hay que reconocer que no somos perfectas, lo haremos con orgullo, porque mientras estemos dando todo cuanto podamos, tenemos que estar orgullosas. Sois lo mejor que vuestros hijos e hijas puedan desear. Creedlo porque es así. ¡No sois unas histéricas!

P.D.: Abogamos por tratar a aitas y amas de igual manera, pero este escrito está redactado en femenino porque está hecho por una amatxu. (Si hay algún “no-histérico” en el blog... ¡también va por él!)

Nuestra carta para Olentzero

A ver, a ver.. que se nos va echando el tiempo encima y todavía no hemos escrito la carta a Olentzero. Y en casa tenemos mucho que pedirle, así que manos a la obra que la lista es muy larga... ¡esperemos que no se nos olvide nada! Este año, así en general, creemos que hemos sido un poquitín más buenos en casa. Ya, ya, Olentzero, que sabemos que no te podemos engañar, que todo lo sabes y todo lo ves... pero ¡no hemos sido malos del todo! 


Empezaremos por lo que pedimos para nuestra txiki mayor, porque si tenemos que ponerte lo que quiere ella...(¡todos los días mira el catálogo y pide una cosa nueva!). Ella ya te ha escrito su propia carta y de lo que le gusta algo creemos que sí le podrías traer... ¿verdad, Olentzero?

Porque este año ha aprendido a leer, a desayunar sola, a vestirse casi de arriba abajo sin ayuda y a echar una mano a amatxu, sobre todo cuando no está aita. Además, ha sacado unas notas estupendas en el cole (jajajaj, ha aprobado todo) y... ¡ya sabe andar en bici! Aunque, Olentzero maitia, esperamos que seas responsable y que elijas muy bien lo que traes y en qué cantidad. No puedes ser tan generoso y dejarle tantísimos juguetes.

Este año hemos pensado que tal vez podrías regalar a ama y aita un método para enseñarle a valorar esos regalos, a jugar con ellos y a que no los deje olvidados en un rincón. Y ya que nos ponemos... podías traernos también un poquitín de ayuda para saber gestionar sus rabietas (que son muchas) y un extra de paciencia para esos momentos en los que pensamos que ya no nos queda para ella. 


Nuestra chiquitina quiere un koala. Sí, sí... lo vio un día en la tele alertada por su hermana mayor (“Mira, mira... ¡ala, un koala con pañal!) y se quedó prendada del muñeco. Creemos que se lo merece... que ya no lleva pañal y ha empezado fenomenal el cole. ¡Qué contenta va! Bueno, y ya de paso te pedimos que te lleves esos catarros, mocos y fiebres que no la dejan levantar cabeza.
Por lo demás... ¿qué te vamos a pedir para una peque de dos añitos que nos hace reír a todas horas y es cariñosa a reventar? Pues simplemente que siga siendo así.

Amatxu... pufff, por donde empezar. Pues mucho ánimo y fuerza para seguir adelante con el trabajo y las niñas, que cuando no está aita tiene la sensación de estar corriendo todo el día de un lado para otro. Te insistimos, Olentzero... no te olvides de meter a tu saco esa paciencia que tanta falta le hace. Algo de tiempo libre para que pueda ver a sus amigas, irse a comprar ropa o ir a ver una peli... (no lo hace casi nunca y, de vez en cuando, le hace falta). Y, por favor, tráele muchas ganas de sonreír... que a veces en la vorágine del estres diario, parece que está enfurruñada con la vida.

Y hemos dejado para el final a aita... Él casi nunca pide nada a no ser que haya algo que le haga falta. Este año todavía no ha dicho ni mu... ¡pero ya sabemos! Otra ración de ánimo, de la misma que pedimos el año pasado, para estar siempre de buen humor, no quejarse de casi nada y afrontar la vida de una forma positiva y con una sonrisa. Siempre con ganas de jugar, de hacer reír a las enanas y, por supuesto, dispuesto a cualquier #txikiplan.

¡Ala! Pues algo si que necesitaba, sí. Tráele, por favor, poco más de memoria porque a veces se despista y se le olvida alguna cosilla. Y ama se enfada... pero con este regalo ¡vamos a solucionarlo!

¿Has visto Olentzero? La carta es muy larga, pero, en resumen, lo que pedimos es para crecer y mejorar con familia, así que esperamos que nos lo traigas, todo, todo y todo. Un abrazo muy fuerte para ti y Mari Domingi. 


Una de las familias de Bilbao Txiki