Me hice con ella cuando a la peque mayor se le iba a caer el primer diente, con la ilusión de recrear un ambiente mágico en algún rincón de nuestro piso y hacer del acontecimiento un momento divertido e inolvidable. Pero... ¿qué pasó? Que nos fuimos de vacaciones, el diente se le cayó en el pueblo... y la puertita se quedó aparcada y casi olvidada en un cajón de la sala. Hasta que hace poco me acordé de que lo tenía pendiente. Pero... ¿qué hacemos con ella guardada? ¡¡Vamos a ponerla ya!! Le consulté a aita a ver dónde la podíamos ubicar y elegimos sitio: el pasillo.
Sin embargo, nos dimos cuenta de que había un problemilla. No la podíamos poner directamente sobre el suelo porque quedaba un hueco enorme entre el rodapié y la pared. Se me ocurrió entonces ponerla encima del rodapié y aita se llevó las manos a la cabeza. "Sí claro, ¿y cómo va a subir el ratón Pérez hasta ahí arriba? Vas a tener que hacerle una escalera..."
Pues dicho y hecho, manos a la obra. He recopilado estos materiales sencillos que había por casa y me he puesto a ello. He pintado de color marrón unos palitos de esos de hacer pinchos y también un trocito de cuerda de una bolsa de papel. Después, cuestión de cortar y pegar para dar forma a nuestra escalerita y. Este es el resultado.
Y por último, acompañada de mi txikiayudante, hemos pegado la puertita encima del rodapié (viene preparada ya con unas pegatinas por detrás) y la escalera la hemos adherido con silicona.
Creo que nos ha quedado bastante bien y que he conseguido lo que estaba buscando ya que la peque, cuando hemos acabado, me ha mirado muy seria y me ha preguntado. "Amatxu... ¿ahora un ratón vive en con nosotros?" Todavía no conoce bien a Pérez, pero visto que se ha instalado en casa, me toca explicarle quién es.
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