Existen dos razones científicas por las que los niños rechazan las verduras. La primera es porque aportan pocas calorías, el organismo del niño detecta esta razón y por tanto se decanta por alimentos más energéticos para asegurar su crecimiento y desarrollo.
A la otra razón se le llama neofobia alimentaria, esto es rechazo instintivo de los pequeños a determinados alimentos, el sabor amargo de las verduras hace que los niños las rechacen, sin embargo, este rechazo, aunque puede durar tiempo, acaba desapareciendo.
En mi opinión, con los niñ@s y las verduras lo que hay que tener es paciencia y perseverancia y como os he dicho en otros post, PREDICAR CON EL EJEMPLO. No podemos pretender que coman verduras si no nos ven a nosotros comerlas. ¡Vamos! Yo no me las comería.
Si nos fijamos en nosotros mismos, nos daremos cuenta que con cuatro años no comíamos alcachofas pero ahora: ¿quién dice que no a un buen plato de alcachofas naturales guisaditas? Y... ¿por qué empecé a comer yo alcachofas? Pues porque veía que a mis padres les encantaban y un día las probé.
Las frutas, verduras y hortalizas deben ser la base de nuestra alimentación por lo que siempre tienen que estar presentes en nuestra mesa. Es importante hacer los platos atractivos a los niños, utilizar las verduras en platos que les gusten mucho como la pizza. Por ejemplo, podéis aprovechar para añadir calabacín, champiñón, tomate y animar a vuestros niños a que os ayuden a prepararla.
Ayudaros en la elaboración de los platos, hará que se familiaricen con las verduras y hortalizas y no les parecerá un mutante verde extraño en su vida. Hay muchos, pero muchos niños que no saben lo que es un calabacín ó una patata, bien porque sólo lo han visto en puré ó porque sólo han comido las patatas chips de bolsa. Podéis ir con ellos a la frutería y dejarles que elijan una verdura que les parezca atractiva o que les apetezca probar.
Nunca desistáis, somos los responsables de su educación alimentaria y no debemos tirar la toalla. Aunque un niño nos diga que no una vez, debemos seguir insistiendo. Sin presionar, atosigar y castigar, por supuesto. Y llegará el día en que se comerá tan a gusto sus vainas. ¡¡Acordaos de que un niño puede negarnos hasta 90 veces un alimento!!
A continuación, os doy unas ideas para que os animéis:
- Pizza con verduras
- Fajitas con verduras
- Palitos de zanahoria, apio, pepino con hummus, patés vegetales…
- Hamburguesas caseras de espinacas.
- Cremas de verduras: Hay un universo infinito a parte del calabacín y la calabaza. Juan Llorca, responsable de alimentación del Valencia Montessori School , ofrece muchísimas ideas en su facebook y su web. No sólo cremas, también desayunos, meriendas…¡A mi me encanta!
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